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jueves, 18 de noviembre de 2010

EL PAPEL DE LA MUJER EN LA REVOLUCIÓN MEXICANA

Por Mtro. Orlando J. Casares Contreras

     Entre los diferentes estudios de género a través de los sucesos históricos, hacemos referencia hacia los logros, triunfos y fracasos de personajes clave durante estos eventos. La revolución mexicana, como otros movimientos armados es una muestra de la lucha de diferentes grupos sociales, todos movido por ideales muy diversos y entre los personajes que se mencionan figuran mayormente la actividad de los hombres.
      El papel de la mujer poco ha sido estudiado en comparación con el de los hombres, tanto en personajes clave como en términos generales. Aquí rescato un poco la importancia de la mujer en la lucha armada, quien no sólo era una figura pasiva sino que su actividad fue igual de importante que la desempeñada por los hombres, incluso muchas veces más pesada y con mayor número de responsabilidades.
Autor desconocido, Mujeres de Tacubaya 1904. INAH

      Durante la Revolución Mexicana, la cual tuvo lugar durante los años 1910 y 1920, hubo un gran número de mujeres que no solamente ayudaron tanto a soldados como revolucionarios sino que también se lanzaron a la lucha. El primer tipo de mujeres es a quienes se conoce como soldaderas, y las segundas representan a las “soldadas”, o soldados femeninos. Sin embargo, muchas de las soldadas habían empezado siendo soldaderas que luego decidieron dar un paso más adelante tanto en la lucha como para ellas mismas. 
     Aun así, hay muchas personas o autores que no saben diferenciar bien entre las soldaderas y las mujeres combatientes o soldadas.Según afirma Diane Goetze en su ensayo sobre estas mujeres valerosas, “Revolutionary Women: From Soldaderas to Comandantas. The Roles of Women in the Mexican Revolution and in the Current Zapatista Movement”, las tareas por las que las soldaderas eran más reconocidas eran las de proveer a los soldados o rebeldes, quienes por lo general eran sus esposos, amantes o padres, con el alimento que necesitaban, ropa limpia, y el cuidado necesario en caso de que fuera herido, todas estas tareas o servicios que la milicia no proveía.
Autor desconocido, Mujeres cocinando, 1914. INAH
     No obstante, su tarea abarcaba muchísimo más que eso: llevaban a cabo misiones como las de espiar al enemigo y contrabandear armas de los Estados Unidos, entre otras cosas. Además, según exponen Diana Suet y Raquel Macias en su trabajo “Soldaderas Played Important Roles in Revolution” para poder conseguir alimento a veces era necesario que saquearan hogares o negocios, pues eran tiempos en los que conseguir sustento no era tan fácil.
      Como puede verse, las soldaderas tenían más responsabilidades que los hombres, quienes sólo se dedicaban a luchar con las armas en los lugares donde se les mandaba, pero aun así las soldaderas no recibían el tratamiento o reconocimiento que se merecían. Suet y Macías agregan que, como si fuera poco todo lo que las soldaderas tenían que hacer, cuando las tropas viajaban en tren, ellas junto con sus hijos debían viajar afuera o sobre el techo de aquel; debían transportar las provisiones y elementos para cocinar junto con las armas cuando viajaban a pie, sin siquiera tener el derecho de ir a caballo, pues ese privilegio estaba reservado para los hombres solamente. Incluso cuando las soldaderas estaban embarazadas seguían acompañando a los soldados y cuando debían dar a luz se detenían para ello, descansaban por poco tiempo y seguían.
      Entre las figuras clave de la revolución encabezadas por una mujer, merece mención aparte la coronela Carmen Amelia Robles Ávila, nacida en Xocchipala, Guerrero. Los ejércitos libertadores del sur eran comandados por el célebre Emiliano Zapata, pero entre sus filas destacaba Carmen Robles, quien lucho contra los efectivos delahuertistas, sobresaliendo por su uso de las armas y del caballo. Pero su condición de mujer en muchos casos no fue del todo aprobada por lo que recurrió a las vestimentas de varones y a llamarse "El Coronel Robles" como una identidad masculina.


Bibliografía consultada:

Barrón, Luis
2004    Historias de la revolución mexicana. Fondo de Cultura Económica, México.
Meyer, Jean
1992    La revolución mexicana. Editorial Tusquets, México.
López González, Valentín
1980    Los Compañeros de Zapata. Ediciones del Gobierno del Estado Libre y Soberano de Morelos edición,  
           México
Sosenski, Susanna
2009    La revolución mexicana 1910-1920. Nostra Ediciones, México.

martes, 28 de septiembre de 2010

ENTRE PIERCINGS Y PERFORACIONES, DECORACIÓN FACIAL Y CORPORAL ENTRE LOS MAYAS PREHISPÁNICOS

Por Orlando J. Casares Contreras

                Hoy en día, para bien o para mal (y eso quedará a criterio de quien lo lea) las perforaciones corporales han ganado tal popularidad que si antes era de un uso casi exclusivo entre marineros, convictos, mal vivientes y en algunas tribus y culturas ajenas a las nuestras, hoy en día son formas de identidad en las que se expresa una cantidad considerable de personas. Si bien estas personas son en su mayoría jóvenes y algunos adultos, ante las personas que se escandalizan hoy en día por semejantes prácticas de embellecimiento o de formación de identidades lo que presentaré a continuación es una serie de imágenes con las cuales se puede observar que entre los mayas prehispánicos era muy común el uso de estos ornamentos y los fines no se limitaban a la vanidad sino contenían explicaciones mucho más complejas.

                Muchas de las ornamentaciones con las que se decoraban la piel estaban hechas con materiales provenientes de otras regiones, y así como en la actualidad, mientras más lejanos fueran o que requieran un mayor trabajo su extracción, su valor se incrementaba, por lo que su uso quedaba restringido a ciertas élites de gobernantes, sacerdotes y comerciantes, es decir, también cumplían con la función de identificar a los diferentes segmentos de la sociedad maya, su estatus social, religioso y de edad. En cualquiera de las variantes mencionadas, se practicaba indistintamente en hombre y mujeres.





                Las principales perforaciones que podemos ver a través del registro arqueológico eran realizadas en las orejas, la nariz y el mentón principalmente, pero se complementaban con tocados altamente elaborados en el cabello, así como las incisiones de piedras en la dentadura, principalmente del jade, material que se extraía en su mayoría de la región maya de Guatemala, así como otros lugares del continente. Esta última práctica no ha desaparecido del todo en la actualidad, ya que a la llegada de los españoles, la gente optó por sustituir el jade por el oro (en algunas ocasiones la plata) por lo que es muy común ver mujeres y hombres con dentaduras con piezas de oro (llamado el “diente de oro”) que también revelan una cierta posición social sin limitarse únicamente a lo estético.
                Muchas de éstas prácticas también hacen referencia a rituales en los que perforarse la lengua era una forma de veneración a sus ancestros, tal cual lo indica las pinturas del cuarto 3 de Bonampak en donde se puede apreciar a varias mujeres de la corte en dicha actividad. Toda esta información ha sido posible gracias al trabajo de los arqueólogos, historiadores, epigrafistas y antropólogos sociales, quienes en sus investigaciones se han topado con los objetos encontrados en las excavaciones, en la pintura mural, en las inscripciones y en la piedra, así como en los documentos que realizaron los españoles para informar de tales prácticas a sus superiores, ya sea como una documentación de sus costumbres o con la intención de erradicarlas.

               Es por eso que hoy en día, aunque por mucho tiempo fue una práctica que en nuestra región casi quedó en el olvido, se retoma por algunos grupos de personas y debido a la gran distancia temporal ha causado un gran alboroto en nuestra sociedad. Lo que nos indican estos hallazgos arqueológicos, constatados por la información histórica y etnográfica, es que en nuestra región ya se venían practicando por muchos siglos. Hoy en día, está práctica ha pasado a ser una muestra de identidad la cual con el tiempo se ha estado reivindicando, especialmente entre los jóvenes, especialmente aquellos interesados por imitar los objetos que en un remoto pasado fueron usados no sólo por los mayas, sino por todas las culturas de Mesoamérica.
                



Si te interesa saber y conocer más del tema, visita la colección del Museo Regional de Antropología “Palacio Cantón”, ahí encontrarás los objetos prehispánicos reales que fueron usados para el embellecimiento y prácticas rituales de los mayas prehispánicos.
                Quiero agradecer a la restauradora del INAH Rocío Jiménez Díaz quién con su muy valiosa ayuda sugirió el tema y algunos de los puntos aquí mencionados.



Referencias bibliográficas:

Coe. Michaell
1991      Breaking the maya code. Thames and Hudson, New 
              York.
Landa, Fray Diego de
1966      Relación de las cosas de Yucatán. Maldonado Editores, 
              México.
Grube, Nikolai y Simon Martin
2001      Crónica de los reyes y reinas mayas. La primera 
              historia de las dinastías mayas. Edit. Planeta, México.
Sharer, Robert
2001      La civilización maya. Fondo de Cultura Económica, 
              México.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Apertura del Blog

Enhorabuena, nuestra presencia se diversifica, primero con la aparición de la página en las redes sociales del facebook (www.facebook.com/museoregionalpalaciocanton) en la cual hemos tenido una muy buena aceptación y ahora a través de nuestro propio Blog.
     Nuestra misión como institución es difundir a la sociedad sobre conocimientos relacionados con nuestra cultura, sea prehispánica, de acontecer histórico o actual y entre los vertiginosos cambios del siglo XXI se encuentran los espacios cibernéticos y por eso nuestra obligación es actualizarnos y utilizar este medio como un espacio gratuito para informar de nuestros servicios.
     Estén pendientes a nuestras publicaciones ya que tenemos temas especializados sobre nuestra historia, no sólo del museo sino de nuestro entorno, sitios arqueológicos, ciudades y poblaciones así como de todo lo que concierne al desarrollo de nuestra cultura en Yucatán. Habrán artículos de interés general sobre esos temas, reseñas de libros, de exposiciones y mucho más. Esperamos sea de su agrado.

ATTE:

                  El equipo de trabajo del Museo Regional de Antropología, Palacio Cantón